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Casas de colores del puerto de Portofino con barcos fondeados en la bahía bajo un cielo nublado
Foto: Lucía Pons

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Escala en Portofino

Lucía Pons

Actualizado el 5 de mayo de 2020

Portofino es un pequeño pueblo de pescadores de la costa italiana a la vez que uno de los rincones más chic del Mediterráneo.

Aprovechando que nuestro crucero MSC Música hacía una escala en Génova decidimos visitar Portofino, ya que se encuentra a tan sólo 36 km. Puedes llegar hasta allí por tu cuenta cogiendo un tren y un autobús, pero por comodidad decidimos contratar una excursión que nos llevara en barco directamente a Portofino.

Promontorio rocoso con pinos y un faro blanco junto al mar en la costa de Liguria

Tardamos casi una hora pero el trayecto fue muy agradable; tuvimos unas vistas privilegiadas del paisaje de Liguria.  A nuestra llegada a Portofino lo primero que hicimos fue subir hasta la Iglesia de San Giorgio por sus empinadas pero hermosas callejuelas.

Callejuela empedrada de Portofino con tienda de recuerdos, pañuelos colgados y bandera de cruz roja

Desde ahí tienes una de las mejores vistas de Portofino. Si dispones de más tiempo, si continuas andando por el sendero llegarás al Castillo Brown, donde puedes obtener unas vistas preciosas de sus murallas.

Vista panorámica de Portofino desde lo alto, con el puerto, casas de colores y colinas verdes

Después hicimos una breve visita a la Iglesia de San Martino, situada muy cerca de la Piazeta Martini Olivetta, símbolo de Portofino.

Fachada a rayas de la Iglesia de San Martino y su campanario junto a la Piazzetta de Portofino

Ya era cerca del medio día con lo cual decidimos pasear por sus calles en busca de un lugar para tomar algo. La gran mayoría de tiendas eran de exquisitas marcas internacionales debido a que muchos de sus turistas pertenecen a la jet set internacional. A pesar de esto, Portofino sigo conservando su encanto de antaño con sus viejas pero preciosas casas de colores, callejuelas estrechas,… dicen que desde 1935 no se ha construido ninguna casa. También tiene muy pocos hoteles pero de alta categoría, con lo cual visitarla aprovechando la escala del crucero es una de las mejores opciones para conocer este rincón del Mediterráneo.

Piazzetta de Portofino con casas de colores, terrazas, barcas en el puerto y el campanario al fondo

Encontramos un pequeña cafetería donde decidimos probar las especialidades de Portofino que nos habían recomendado: un capuchino, la bebida italiana por excelencia; la focaccia, una especie de masa de pan; y el Paciugo, una gran copa de helado con fresas y nata. Todo estaba muy bueno, pero eso sí, ¡con una copa de helado tuvimos bastante los cinco! Además de que no era nada barato ya que nos costó alrededor de 6 euros sólo el helado.

Capuchino, focaccia y copa de helado Paciugo con fresas y nata sobre la mesa de una cafetería

Antes de subir al barco que nos llevaría de regreso a Génova, hicimos una paradita en la tienda Antica Sartoria (Via Roma, 3), donde venden ropa de mujer y niña de estilo hippie-veraniego. Aproveché que estaban de rebajas para comprarme una blusita.

Embarcadero de Portofino con lanchas amarradas, terraza de restaurante y ladera cubierta de vegetación

Subimos en el ferry que nos llevó de vuelta al puerto de Génova, donde regresamos a nuestro crucero para seguir disfrutando de nuestras vacaciones.

Portofino visto desde el mar con sus casas de colores al pie de una colina boscosa